No son pintadas, son abrazos.

Alguno se puede espantar por una pintada. Yo en cada una de estas pintadas veo abrazos. Abrazos a la familia de Santiago. Abrazos a los DDHH. Abrazos a la democracia. Abrazos a cada uno de los que nos seguimos preguntando donde esta Santiago.

Abrazos del pueblo a Santiago donde sea que este.

¿Dónde está Santiago Maldonado?

Perdón a todos los que me pasaron imagenes y no las subí. WordPress no me tomaba algunos formatos, tras eran muy pesadas etc, pero esas que no estan aca tambien son abrazos.

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Abel dice que:

Actualizando Scioli

scioli-y-bossio

Leo en La Política Online: “Bossio abandonó la cumbre peronista porque apareció Scioli. El ex titular de Anses se fue junto a un hombre de Urtubey“. Había tocado recién en el blog estos temas de coyuntura: El Scioli que vuelve y La renovación peronista, 2.0. Pero vivimos tiempos muy coyunturales, y uno se tienta.

Aclaro algunos datos: como señalé en ese posteo, el acto del NH no era una “cumbre peronista”. Fue un acto para recordar el triunfo de Cafiero en 1987 en Buenos Aires, y lanzar una consigna “la 2° Renovación”, con la que quieren idenficarse ex kirchneristas con inserción mediática. El poder territorial que ahí se manifestaba era el de la Tercera Sección bonaerense (que no es moco ´e pavo, por cierto), y algún apoyo sindical (¿estuvo Pignanelli, de SMATA? Tengo versiones contradictorias).

Lo que sí me pudo informar un dirigente de mi agrupación que nos representaba en el acto, es que DOS se sentó, modestamente, entre el público, y ahí permaneció hasta el final. Desde el estrado no se lo invitó a subir, ni se lo mencionó (También mencioné en el correspondiente posteo que la dirigencia más joven de la provincia lo quiere jubilar). Pero… los periodistas presentes le dieron mucha más bola que a los oradores.

Como sea, trato de salir de la anécdota: Desde hace tiempo insisto en algo que me parece obvio: la polarización (imperfecta) que se manifestará en la sociedad será a favor o en contra de la experiencia macrista. Es cierto que hay un sentimiento anti kirchnerista -en particular contra los últimos años de la gestión de CFK, que se manifiesta especialmente entre sus ex funcionarios (su política de personal tal vez no fue la más acertada). Pero dudo que esa vaya a ser la línea de fractura para los argentinos de a pie. Y me resulta imposible creer que se pueden juntar muchos votos tomando distancia pública de Scioli.