Liberen a Milagro Sala, gatos.

Un año de injusticia, un año de prejuicios, un año de impotencia, un año de saber que así no es es la cosa, un año de prepotencia feudal. Un año de Milagro Sala presa.

Un año de no bajar los brazos ni si quiera en cana. Un año de dignidad.  Un año de Milagro Sala presa. 

“Hay que seguir militando y trabajando. Esto no es una derrota, esto muestra que nos quieren tener en la cárcel porque nos tiene miedo. Las organizaciones sociales son las que salimos adelante después del noventa. Seguramente vamos a seguir. No nos van a correr. Invitamos a los jóvenes a militar en los colegios, en los barrios en las villas”. Milagro Sala

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Prevenir en lugar de curar

Hoy INFOBAE dice que el gobierno pone en marcha el debate sobre el régimen penal juvenil. Y yo no puedo no ver y escuchar esto mil veces, yo que se.

 

 

Y la Salud pública?

Una nota de Ámbito, sobre salud…y un poco de humor de humor12…

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“La cobertura universal de salud es la privatización del sistema argentino”

Daniel Gollan, exmininistro de Salud
Daniel Gollan, exmininistro de Salud

Tras una semana convulsionada en el Ministerio de Salud por denuncias acerca de la falta de medicamentos esenciales para el tratamiento y control de enfermedades como la tuberculosis, sumado a la renuncia del viceministro Néstor Pérez Baliño (reveló que renunció a su cargo porque se estaba trabajando en una reestructuración), el extitular de esa cartera, Daniel Gollan, criticó la gestión del Ministerio y dijo que la única propuesta fue la Cobertura Universal de Salud a la que consideró como “la privatización del sistema argentino”.

“La única propuesta es esta famosa cobertura universal que es la privatización del sistema de salud argentino”, destacó Gollan en declaraciones al programa “Mañana Sylvestre”, que se emite por Radio 10.

Cabe recordar que el plan que crea la Cobertura Universal de Salud, a partir de la cual unos 15 millones de personas que se atienden en los hospitales públicos obtienen una credencial, con una historia clínica unificada y que empezó a saldar una histórica deuda con las obras sociales fue anunciado por el presidente Mauricio Macri en agosto de 2016.

En ese marco, apuntó contra la gestión del ministro de Salud Jorge Lemus y dijo que se trata de “la peor de la historia” ya que hubo “un retiro absoluto de los programas de salud de los territorios” y “no se ejecutó el presupuesto”.

“Es falso que la salud sea responsabilidad de las provincias. Es una sola para todo el país. Todos los programas nacionales van a ir desapareciendo”, remató el exfuncionario.

Conflictividad social, 17 cortes por día…

Tengo un amigo que esta recopilando la misma información. Me parece que le ganaron de mano. En fin.

 

Ambito nos dice que:

 

Creció la conflictividad social y los piquetes en 2016: se registraron 17 cortes por día en todo el país

El informe de la consultora Diagnóstico Político reveló que la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires concentraron el 28% de los cortes totales, que sumaron 6.491 en 2016.
El informe de la consultora Diagnóstico Político reveló que la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires concentraron el 28% de los cortes totales, que sumaron 6.491 en 2016.

 

El primero de los cuatro años de gestión que Mauricio Macri tiene por delante finalizó con un leve incremento de la cantidad de piquetes, que arrojó un saldo de 17 protestas callejeras por día, motorizadas principalmente por el rechazo de los trabajadores estatales a los despidos en la administración pública.

Según un informe de la consultora Diagnóstico Político, durante 2016 se registraron 6.491 cortes de vías públicas en todo el país, lo que significó un aumento de 3% frente a 2015, cuando se registraron 6.323. “De esta forma, 2016 fue el segundo año con más bloqueos de 2009 a la fecha, mientras que 2014 se mantiene como el período récord, con 6.805 bloqueos”, destacó el reporte al que accedió ámbito.com. En los últimos ocho años hubo 39.576 piquetes en la Argentina.

El estudio remarcó que 2016 también fue el tercer año consecutivo en el que se registraron más de 6.000 piquetes a nivel nacional, lo que da la pauta del “fuerte afianzamiento” de modalidad de la queja. “Al menos en esta materia, nada ha cambiado en el país al cabo de un año con Cambiemos en la Presidencia”, subrayaron desde la firma que dirige el politólogo de la UCA y magister en Políticas Públicas de Flacso, Pablo Giusto.

Provincia por provincia

Al analizar los piquetes por distrito, DP reveló que la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires concentraron el 28% de los cortes totales.

Los bloqueos en el terreno bonaerense de María Eugenia Vidal volvieron a liderar el ranking con 1.190, lo que implicó un fuerte aumento de 29% respecto a 2015. “Tuvo un alarmante aumento en el promedio diario de piquetes: 3,2 contra 2,5 en 2015”, recalcó el trabajo.

El segundo lugar fue para la Capital Federal, que sufrió 644 piquetes en un año. Esa cifra marcó una caída de 8% en relación al período anterior, aunque el distrito de Horacio Rodríguez Larreta vivió una escalada registrada en los últimos dos meses de 2016, que elevó el promedio de a 1,8 por día.

El informe describió otras provincias con alto número de bloqueos. “Santa Fe (429, repitió el 3° puesto de 2015), Neuquén (405, se mantuvo en el 4° lugar), Santa Cruz (383, con una vertiginosa escalada del 13° al 5° puesto), Río Negro (322, descendió un puesto), Entre Ríos (304, también cayó una posición), Misiones (297, bajó del 7° al 8° puesto), Jujuy (292, subió del 10° al 9° lugar) y Córdoba (272, bajó del 8° al 10° puesto)”.

En tanto, remarcó que la provincia “menos conflictiva” fue San Luis (26), desplazando a Santiago del Estero (37) de esta posición. El otro mérito de San Luis es que además es la provincia que menos piquetes contabilizó de 2009 a la actualidad.

Protagonistas

Los piqueteros por excelencia fueron los trabajadores estatales y las organizaciones sociales. Los gremialistas de ATE y otras entidades sindicales vinculadas a la defensa del empleo público lideraron la tabla con 1.824 cortes callejeros, seguidos por las organizaciones sociales, con 1.289. Detrás le siguieron los “vecinos autoconvocados”, con 1.100 interrupciones, que habían encabezado la grilla de piquetes en 2015, y ahora cayeron al tercer puesto.

“El resto de los grupos relevantes en materia de cortes fueron los siguientes: los desocupados y cesanteados (787, subieron una posición), los trabajadores privados (692, descendieron un escalón) y las fuerzas político-partidarias (479, se mantuvieron en el sexto lugar)”, indicó la investigación.

Sectores que representan a aborígenes, ruralistas, ambientalistas, estudiantes y jubilados, entre otros, realizaron 320 bloqueos en total.

Para las mediciones estadísticas, Giusto recopila datos a partir de un relevamiento diario sobre una base de más de 200 medios de comunicación de la Argentina, de orden nacional, provincial y municipal, ya sean impresos o digitales.

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Época del año

En 2016 la cantidad de piquete mostró una tendencia creciente en los primeros seis meses y luego declinó hacia agosto y septiembre. Sin embargo, en los últimos tres meses “experimentó una ostensible suba”.

A diferencia de 2015, el mes pico en 2016 fue abril, con 626. El año anterior había sido junio, con 739. El mes con menos dolores de cabeza para los conductores volvió a ser enero, con 456 piquetes. “Es una constante que se repite de 2009 a la fecha”, afirmó la consultora. Diciembre de 2013, en tanto, sigue representando el récord histórico de 921 piquetes para un solo mes, desde 2009, concluyó.

La unidad del peronismo según Abel

Comparto este posteo de Abel esperando retomar de a poco mi blog (?) si es que puede llamárselo así. Tengo mucha suerte, soy amigo de Abel y discutimos mucho de política, lo cual para mi es un privilegio. Si no aprendo es porque soy un opa, aunque no siempre estamos de acuerdo, obvio, ja.  El 2017 empieza y si hay algo que se es que el peronismo tiene que estar a la altura de las circunstancias y de lo que el pueblo necesita. Este posteo de el me parece de mucho interés para la etapa que se viene.

Además obvio Abel nos deja con la intriga esperando la segunda parte:

 

La unidad del peronismo como problema

peronismo

El título es algo más que un homenaje al clásico de Methol Ferré El Uruguay como problema. Se refiere al hecho que la unidad del peronismo en la oposición sería un problema probablemente irresoluble para el gobierno actual y su proyecto. También, a que la unidad del peronismo es, en apariencia, un problema para la democracia en la Argentina, en tanto ésta ¿requiera? alternancia en el gobierno, o, al menos, su posibilidad ¿Es el peronismo siempre mayoritario? ¿Dejaría esto a la oposición un rol sólo testimonial?

Me apuro a decir que esos dos “problemas” no son “del peronismo”. Es evidente, si uno se detiene a pensarlo (cosa que no parece el hábito de muchos opinadores). El peronismo ha sido derrotado, en elecciones libres, tres veces: 1983, 1999, y 2015 (dos intervalos de 16 años cada uno ¿debemos prepararnos para el 2031?). En serio: lo que sucedió, resulta obvio, es que al menos en las dos ocasiones anteriores sus opositores no han sido capaces de armar un proyecto estable. ¿Macri será capaz de hacerlo? Honestamente, debo decir que no me parece, pero el futuro nunca está fijado de antemano. En todo caso, no es responsabilidad del peronismo.

El problema clave, entonces, es el del peronismo, o, más preciso, de los argentinos que votan propuestas que se definen a sí mismas como peronistas: ¿Es posible hoy una propuesta que una y exprese esas voluntades?

Para no quedar entrampados en una discusión teórica, o en el voluntarismo que refleja la amable foto de arriba, conviene repasar algunos números y algunos hechos.

En marzo de 1973, el candidato elegido por Perón, Héctor Cámpora, obtuvo el 49,56 % de los votos. Seis meses después, Perón mismo sumó 61,85 %. Pero estamos hablando de más de 40 años atrás. Otra Argentina.

Más cerca en el tiempo, en 2003, Carlos Menem, Néstor Kirchner, y Adolfo Rodríguez Saá, en ese orden, sumaron el 60,8 % de los votos (Fueron en boletas separadas porque quien gobernaba el país y manejaba el partido en ese año, Eduardo Duhalde, sospechaba que en una interna peronista Menem habría triunfado. Es probable). Lo que puede afirmarse es que, a pesar de la identidad y la trayectoria peronista de los tres candidatos, expresaban al menos dos, y quizás tres, proyectos muy distintos.

Y mucho más cerca, en octubre del año pasado, el candidato del PJ-FpV, Daniel Scioli, obtuvo en la 1° vuelta de las elecciones el 37,58 % de los votos. Y el del Frente Renovador, Sergio Massa -que había sido candidato del FpV 4 años antes, y Jefe de Gabinete de su gobierno- sumó el 22,39 %. Es natural que muchos entusiastas en la franja dirigencial, y no pocos en el activismo, piensen en sumar ambas corrientes para lograr una victoria aplastante dentro de diez meses.

Otros -tampoco son pocos- creen que ahí hay dos proyectos no sólo distintos, sino antagónicos. Que tratar de juntarlos es imposible, y refleja una falta de compromiso con el “verdadero” peronismo.

Dejando de lado -por un momento, nada más- esa discusión sobre el contenido- corresponde apuntar que, en la práctica, esa hipotética suma necesitaría hoy, sí o sí, del acuerdo de dos personas: Cristina Kirchner y Sergio Massa. En el caso de Cristina, resulta obvio: es el liderazgo en que se referencia la gran mayoría de los votantes del FpV. Ninguna otra figura puede expresarlos con igual legitimidad (Y el anterior candidato presidencial, Scioli, hoy aparece al lado de Cristina). En cuanto a Massa, si bien algunas encuestas marcan un descenso en su intención de voto, todas le dan mucho más que al Frente Renovador como lista.

Ahora, con el respeto que merece la dirigencia del peronismo, y también la militancia, quiero sugerir que ambos lados de la discusión, el utilitario y el principista, parten de un enfoque errado. Lo decisivo no son las siglas, ni siquiera las candidaturas, aunque sean éstas las que suman, o no, los votos. Antes se debe pensar en los votantes. ¿Como sería la propuesta del peronismo que pueda sumar una mayoría suficiente, en 2017 y en 2019?

Para encarar ésto, propongo repasar algunos conceptos (revisando, por ejemplo, a Pierre Ostiguy). El peronismo sigue siendo una identidad poderosa en Argentina. Como el antiperonismo (o el no peronismo, en los que dicen, con sinceridad “yo no soy gorila”), expresado, habitualmente, en el Partido Radical. Al norte de la Región Centro, son todavía las opciones decisivas para las grandes mayorías. En la Región Centro -Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza- y en la Patagonia… siguen muy vigentes, las dos. Pero no parece que sean las decisivas, por sí solas.

¿Cuáles son la otra dicotomía que hoy divide a los argentinos, y que se mezcla pero no se confunde con la identidad peronista y la “no peronista”? ¿Izquierda y derecha, diría Ostiguy? Hmmm… ¿Progresismo vs cualunquismo, como a veces planteo, medio en broma? Más allá de las definiciones teóricas, creo que en la práctica resulta muy visible que se expresan en la aprobación o el rechazo de la experiencia y el discurso kirchnerista.

Parece claro que no es una división social y cultural como la que se manifestó históricamente en torno al peronismo. En realidad, se puede decir que existe, sobre todo, en el seno de los (mayoritarios) sectores medios de la población argentina. Pero es aún más claro -se demostró en al menos dos turnos electorales, 2013 y 2015- que alcanzó para definir las elecciones nacionales.

Quiero hacer algunas precisiones: Cuando hablo de la Región Centro, o de las provincias de Norte, no estoy diciendo que son realidades uniformes, bien diferenciadas entre sí. Es una distribución estadística, y se muestra según las circunstancias y los liderazgos locales. En Jujuy triunfó un candidato radical, con el apoyo de todo el anti kirchnerismo. En Córdoba, gobierna el peronismo tradicional y el kirchnerismo no ha logrado ser más que una minoría testimonial.

Con todo eso en cuenta, igual resulta evidente que la victoria de Macri el año pasado fue el fruto del rechazo / cansancio con el kirchnerismo. Y -a pesar del desgaste que sufre este gobierno y que todas las encuestas muestran- encuentro que ese “núcleo de rechazo” sigue siendo un dato importante en el electorado. Como es visible la adhesión emocional a Cristina Kirchner y el recuerdo favorable de su gobierno en otra fracción, claramente mayor al menos en provincia de Buenos Aires, de los votantes.

Entonces, hay dos preguntas que el peronismo debe resolver para volver a ser una opción de poder, antes de pensar en acuerdos con -o garrochazos desde- el Frente Renovador:

¿Cómo se articulan los votos de las diferentes expresiones del peronismo en las distintas provincias, aún si en Buenos Aires -37,01 % de los votantes- triunfara CFK o una lista identificada con ella? Esta pregunta incluye el desafío de la articulación con el sindicalismo, que no tiene casi poder territorial pero forma parte del sistema de poder peronista. Espacialmente cuando no se maneja el Estado nacional.

¿Qué porciones del electorado pueden sumarse a esos votos “propios”, necesidad que se asume en todas las siglas en las que se agrupa la dirigencia peronista, y reconocida explícitamente por Cristina Kirchner?

Trataré de esbozar algunas respuestas para mañana. No contengan el aliento

Voto femenino

El 23 de septiembre, Perón y su ministro Ángel Borlenghi firmaron el decreto de promulgación; cuatro años más tarde, las mujeres votaban por primera vez.

Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo entre vosotras con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria. Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas. Por eso hay en ella crispación de indignación, sombra de ataques amenazadores pero también alegre despertar de auroras triunfales. Y eso último se traduce en la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional.

Eva Perón